verdadero y falso
En torno al ahorro de energía en el hogar circulan una serie de creencias populares que no siempre son correctas. ¿A quién no le interesa conocer las auténticas verdades para hacer que los gastos de la factura disminuyan?

La diversidad en los precios de la energía depende de diferentes factores. Los costes de la electricidad, del gas propano, del gasoil o del gas natural, entre otros, varían en función del consumo que se haga de los mismos o de los propios costes de instalación, pero también de saber regular el uso cotidiano de los electrodomésticos del hogar.

verdadero

Utilizar el lavavajillas cuando está completo es más rentable.
Al igual que la lavadora, el lavaplatos debe utilizarse cuando el electrodoméstico esté lleno de platos, vasos... (carga completa). Incluso, se pueden lavar algunas cosas a mano lo que ahorrará, a buen seguro, tiempo, agua y espacio. Hay que tener en cuenta que, además, gran parte del consumo eléctrico del lavavajillas se produce a la hora del secado, por ello, una buena idea es dejar que la vajilla se seque sola.

El mejor frigorífico, el de bajo consumo.
Los frigoríficos de bajo consumo, con etiqueta energética A o B, llegan a ahorrar hasta un 60% de energía eléctrica respecto a viejas neveras de más de 10 años. La etiqueta energética informa acerca de la eficiencia energética de los electrodomésticos; su consumo, rendimiento... Pequeños consejos, como no dejar abierta la puerta de la nevera, o evitar abrirla con demasiada asiduidad, ahorran energía. Y, si está lleno su interior, funcionará de forma más eficaz.

El calentador ahorra energía.
La virtud del calentador, frente al acumulador, por ejemplo, es que el primero ahorra energía y agua puesto que calienta de acuerdo a la cantidad de agua que se requiera en cada momento. El acumulador es rentable si se desea calentar gran cantidad de agua en poco tiempo.

Por la noche se ahorra energía.
Si ha tenido encendida la calefacción durante el día, al llegar la noche, puede apagarla o disminuir la temperatura mediante el termostato. No se percibirá apenas ningún cambio. Si existe en la vivienda un correcto aislamiento, la temperatura bajará tan sólo algún grado y el ahorro, día tras día, será importante.

Las plantas ahorran energía en el hogar.
Tal vez nunca lo ha pensado detenidamente pero las plantas y árboles ayudan en el ahorro energético. La ubicación de la vegetación en el exterior de la vivienda rebaja la intensidad del viento puesto que los árboles sirven de pared natural. Ni qué decir tiene lo útiles que resultan en verano, como sombra ideal y freno a los penetrantes rayos solares.

Algunas bombillas consumen menos energía.
Las bombillas de bajo consumo suponen un ahorro energético en iluminación frente a las bombillas tradicionales. Su precio es superior al tradicional pero su vida útil supera los 5 años y consume un 80% menos.

falso

La lavadora consume lo mismo, estando llena que si no lo está.
Se debe utilizar la lavadora cuando el tambor esté lleno de ropa (carga completa), de lo contrario, se desperdiciará agua y energía. Además, la ropa se puede lavar con agua tibia. No es necesario hacerlo a altas temperaturas puesto que se desperdiciará energía y el resultado es el mismo.

Descongelar el frigorífico y volver a ponerlo en marcha supone un gran gasto energético.
La capa de hielo que se forma en las paredes interiores de la nevera y el congelador provoca un aumento del consumo de energía, por lo que es conveniente descongelar el frigorífico 1 ó 2 veces al año para eliminarla. En los nuevos frigoríficos no frost, en teoría, no debe formarse esta capa de hielo.

Encender la plancha para pocas prendas consume poca energía.
El consumo de electricidad al encender la plancha hace que resulte lo mismo tener mucha o poca ropa que planchar. Por lo tanto, siempre será más recomendable hacerlo cuando hay una cantidad de ropa considerable, puesto que el gasto energético compensará. Incluso, se puede desconectar la plancha antes de acabar con toda la ropa ya que el calor se mantendrá aún unos minutos.

Cocina eléctrica es más rentable que la cocina de gas.
Con la cocina de gas se consume una cuarta parte de lo que se consume con una cocina eléctrica. El resultado al cocinar es igual que con la cocina eléctrica, por lo que no hay razón para no usar la de gas.

No es necesario revisar el aparato de aire acondicionado.
El aparato de aire acondicionado durará más años y se ahorrará energía si se limpian los llamados filtros de aire de retorno con frecuencia (mensualmente, por ejemplo).

Las lámparas u otros aparatos eléctricos situados cerca del termostato del aire acondicionado despiden calor que hace que el aire acondicionado funcione por más tiempo, con el consiguiente gasto energético, por lo que es recomendable mantenerlos alejados.